miércoles, 27 de septiembre de 2017

Tempus fugit


Eso decían los antiguos… que el tiempo vuela.

Ya van para 8 meses desde que me marché de UK a la carrera, pero me sigue pareciendo que fue ayer cuando lo hice. Lo cual no deja de ser un prueba de lo volátil que puede resultar la vida alrededor de uno, de cómo de un plumazo lo mismo puedes ascender, e igualmente, derrumbarte como un castillo de naipes a un soplo…. Dust in the wind que cantaba Kansas.

Del mismo modo que me tocó adaptarme a un país como UK, no me imaginé que tuviera que hacer lo mismo a mi regreso… volver a adaptarme a los usos y costumbres del País Vasco, algunos de los cambios que los más allegados observaron en mí fueron el hecho de que hablaba bajito y que me había vuelto excesivamente educado, que el Antxon que se marchó a UK pedía una cerveza en plan “Una caña” previa suelta por mi parte de 20€ al barman… ahora con tres tonos de voz más bajos, es algo como “ Disculpe, ¿Podría servirme una cerveza?” y echar mano instintivamente a la cartera para sacar no un billete, sino mi tarjeta de crédito.

Ni que decir tiene que la cara del barman y la de mis colegas era todo un poema.

Parece que con el Sorry vamos haciendo algún que otro progreso, porque antes era junto a Cheers y Really? El pan nuestro de cada día, pero llega un momento en que te acostumbras a las caras de extrañeza de la gente cuando se te escapa.

Eso si, cuppa va, cuppa viene… que no falte una humeante taza de té para empezar las mañanas.

Otra muy divertida (Por decir algo) fue cuando vino a recogerme mi queridísima esposa al aeropuerto… después de los consabidos besos y abrazos tanto a ella como a la niña de mis ojos, tocó el momento de ir al coche y meter las maletas… el caso es que me ofrecí para conducir y no se me ocurre otra cosa que entrar al coche por el lado derecho.

Ni que decir tiene que las caras de perplejidad de las dos se encargaron de recordarme donde estaba el volante. Aunque siempre es mejor eso que no meterte en una rotonda por el lado opuesto, como hice camino de casa, menos mal que era de noche y que no había tráfico.

Por si algún avispado lector no lo sabía, al igual que todos los demás miembros del trabajo tiene un mote independientemente de lo que le guste o no, el del aquí tecleante es cómo no “El inglés”.

Por cierto, que hace poco se me acercó una compañera de trabajo que tiene una hija que se quiere ir a Londres, y que quiere que la aconseje respecto a cómo desenvolverse por allí… lo divertido es que la chavala tiene 18 años y tiene un nivel de inglés tan maravilloso como el mío con el estonio…

Aunque eso ya es materia para otra entrada.

jueves, 22 de junio de 2017

La cofradía de Baco



Que levante la mano al que no le guste el vino, porque seamos sinceros, yo soy de los que se vuelve manco cuando escucho eso, es difícil, por no decir imposible que diga nones a una botella de buen tinto de Rioja, y no digo nada ya si viene en compañía de un buen pan de chapata y una pata de jabugo con un cuchillo para tajarle unas buenas virutas, cagüentodo, sólo de imaginarlo es que ya se me está haciendo la boca agua y hace que la nostalgia por la piel de toro se me desborde como el agua embalsada en un dique que a duras penas consigue mantenerse en pié, una nostalgia por lo demás adormecida mientras uno está rodeado de beer, fish and chips, eggs with bacon, y demás engendros gastronómicos que osan perpetrar los naturales de Mordor Reino Unido, eternos aspirantes en opinión del aquí escribiente, a comer bien o por lo menos, a tener unos mínimos de buen gusto a la hora de disfrutar de la buena mesa.

            Si encima uno es de Bilbao, la cosa ya se convierte en algo parecido a un síndrome de abstinencia propio de un adicto a la heroína en lo que a la añoranza de una buena mesa se refiere, porque no se puede negar que en el País Vasco a falta de sexo, comer, lo que se dice comer, se hace de puta madre, es difícil encontrar un rincón del mundo que no viva del turismo donde pueda darse una densidad tan elevada de bares, tabernas, tascas y fondas por habitante, y no digamos ya si hablamos de restaurantes y sidrerías. No he podido evitar sonreír para mis adentros imaginando a un británico frente a un chuletón de kilo y medio y haciendo un viaje tras otro a las cupelas para aprovisionarse de jarras y mas jarras de sidra.

            Eso sí, os prometo por lo mas sagrado que pienso relataros con pelos y señales en el futuro cómo fue la reacción de los nativos de estas tierras cuando les conté en que consiste la batalla del vino que se celebra en Haro (La Rioja).

Todos estos pensamientos se agolparon con inusitada rapidez e intensidad después de zamparme una tostada de desayuno con alubias (Si si, han leído bien), para no pequeño asombro de mis autóctonos comensales matutinos, que aunque a la hora de hablar no lleguen a los niveles de charlatanería hispánicos, no pudieron reprimir una mueca de ligera admiración al ver a un spaniard comportarse de una manera tan british con una de sus señas de identidad por excelencia durante los desayunos como es la tostada con alubias en salsa.

Hemos hablado del comer, pero no hemos mencionado nada del beber

Cuando uno se junta con un grupo de personas con el objetivo de compartir unas copas, nunca está de más tener en cuenta que…

La primera copa, es para la salud.
La segunda copa, para el amor y el placer.
La tercera copa es para los amigos.
Tras la cuarta copa, los invitados inteligentes se van de la fiesta.
La quinta copa ya no es nuestra, pertenece al odio y a la violencia.
La sexta, al espectáculo más escandaloso.
La séptima, a la orgía embriagada.

Así es como hace 26 siglos, Eubulo describió en la antigua Grecia lo que hace el alcohol en la gente.

Porque no lo podemos negar, nunca dejará de sorprenderme la relación que los británicos mantienen con el alcohol, binging drink que lo denominan ellos o dicho mas en castizo, ingerir alcohol a lo bestia en un período relativamente corto de tiempo para acabar agarrando una cogorza de campeonato, como si fuera la llave que acciona el interruptor que apaga a Mr. Jekill y enciende a Mr. Hyde. Toda urbanidad, o modales que esta gente puedan tener quedan anulados, del british politeness al más patéticamente primate de los hooligans.

Y el que precisamente escribe estas líneas no se le puede calificar de abstemio, pero les juro que jamás entenderé semejante manera de relacionarse con el alcohol, la mas que constatable por desgracia imposibilidad por parte de la mayoría de los británicos de socializar estando sobrios, la imperiosa necesidad de ingerir pinta tras pinta de cerveza para que salga a flote ese otro yo adormecido por la ausencia de etílico es suficientes cantidades. Pero desde luego no es mi propósito etiquetar así a toda la población británica, sería tan injusto como decir que al sur de los Pirineos todo el mundo baila sevillanas o son toreros.

A mí no me deja de parecerme algo triste, ¿No creen?

martes, 16 de mayo de 2017

Ransomware


Es el palabro de moda ahora mismo, si hace dos semanas hubiéramos preguntado lo que significa, la mayoría se encogería de hombros, pero está claro que ahora de la noche a la mañana casi ha pasado a formar parte del vocabulario popular como prima de riesgo o Brexit.

Por supuesto que me estoy refiriendo a Ransomware.

A mí, cuando me preguntan al respecto, siempre digo que los ordenadores han supuesto algo tan importante para nuestra civilización, como en su día lo supuso la invención de la imprenta por parte de Gutemberg en el siglo XV, los libros, que fueron hasta entonces un artículo de lujo elaborado a mano, cuya producción era por ello escasísima, además de cara, pasó a ser un artículo de consumo masivo, de hecho, hay quién ha calculado que el número de libros en Europa pasó de ser en unos cincuenta años de unos cien mil, a ser diez millones.

Si eso no es una revolución en la difusión del saber… que venga Dios y lo vea.

Y ahora el papel y la tinta ceden su protagonismo al silicio y los bits.

A aquellos a los que Internet nos ha pillado ya en el filo de la treintena, somos testigos del antes y el después

No sé si mucha gente es consciente de las implicaciones que ello conllevan, en un mundo en el cual todo está interconectado, no existe la posibilidad de ser un moderno Robinson, tanto para bien como para mal. Internet lo mismo vale para que el nombre de tu empresa sea conocido en todo el mundo a una escala que era impensable hace una generación, pero igualmente vale para que tu cara fotografiada en la situación más comprometida que te puedas imaginar, sea conocida por todo el mundo.

Se habla de que en un futuro, tendremos todos los electrodomésticos de la casa conectados a Internet, que los podremos controlar sin problemas desde nuestro Smartphone, que nos avisarán de cuando hay que cambiar el filtro del lavaplatos porque está sucio, o de que el frigorífico nos avise de que tenemos que comprar tal o cual cosa que escasea o nos está a punto de caducar. O que por ejemplo, el coche pueda en la práctica hacer una ruta previamente programada, como la que hay del trabajo a casa y de dónde es mejor que aparquemos, por no hablar del mantenimiento y revisiones… y de momento ahí lo dejo, que el límite de cosas posibles lo pone la imaginación de cada uno, tanto para bien como para mal.

Todo ello me lleva a reflexiones interesantes.

Eso también implica el hecho de que es una fuente valiosísima de información acerca de tus hábitos de vida, lo que compras, tus costumbres, aficiones… que puede ser utilizado al margen de que tu lo sepas para bien… pero también para mal en manos de gente u organizaciones sin escrúpulos de ningún tipo.

Para mí está claro que el mejor antivirus que existe contra todo eso, es el de la desconfianza.

Cuando uno se quiere descargar en su móvil la típica App para convertirlo en una linterna llegado el caso ¿Por qué te piden tener acceso a tus fotos, videos, lista de contactos y geolocalización? ¿Qué tiene eso que ver con una simple luz que enciendes y apagas? Porque claro, eso implica abrir de par en par las puertas de tu teléfono y a todo lo que contiene a alguien que es un perfecto desconocido… ¿Estarías dispuesto a repartir octavillas en la calle con los datos de contacto al detalle de la gente que tienes registrada en tu móvil? ¿Harías lo mismo con las fotos de tu móvil poniendo en el reverso el nombre, apellidos, email y teléfono de los que en ella aparecen?

Por no hablar de sitios como Feisbuc, o instagran, donde por ejemplo, cuando subes una foto, les otorgas el derecho a hacer con ellas lo que les dé la gana en cualquier parte del mundo, la pueden copiar, regalar, vender, editar sin que tu recibas ninguna notificación de lo que hacen con ellas, ni por supuesto compensación económica alguna o derechos de imagen, sin importar lo que diga la legislación de cada país…

No sé a vosotros, pero la verdad que a mí no me hace mucha gracia algo así. Mi vida privada es un tesoro el cual pienso preservar lo mejor posible.


jueves, 27 de abril de 2017

Hitz egin Euskaraz nirekin



Debo confesar que tengo una habilidad innata para entrar como un elefante en una cacharrería.

Todo esto viene a cuento de que Antxon se ha metido a estudiar Euskera… porque claro, una cosa es el nivel de Euskera con el cual vengo de serie, que no es malo por cierto, pero tampoco soy precisamente ningún erudito en la materia, y otra cosa es el nivel de euskera que se exige en un puesto de trabajo como el que desempeño en la actualidad.

No es que tenga que empezar de cero, gracias a dios, pero no estamos hablando de catalán, gallego o portugués, estamos hablando de un idioma que NO tiene ningún parentesco con ninguna lengua de las que actualmente se hablan en Europa, con una gramática singular y un vocabulario que se parece al latín como un huevo a una castaña... Y para muestra, ahí va un botón.


¿Os parece poco? Pues vamos a añadirle emoción al asunto…

Ponte a estudiarlo a un tiro de piedra de los 50 años, mientras trabajas a jornada completa y tienes que cumplir con tu parte alícuota de tareas domésticas entre las cuales, se incluye lidiar con una incipiente adolescente cuyas hormonas de aquí a bien poco van a estar en plena ebullición (Tiembla Antxon…) donde abrir los libros después de ocho horas de currele implica tener una fuerza de voluntad hercúlea y la fatiga y el cansancio te invitan a tumbarte plácidamente en el sofá con el mando a distancia en una mano y una lata de cerveza en la otra.

Sacar energías, tiempo y sobre todo fuerza de voluntad para abrir los libros, es el milagro cotidiano en el cual me veo embarcado, y por supuesto no olvidemos que el aprendizaje de un idioma es lo más parecido que existe a un maratón para tu cabeza, pues exige por encima de todo una constancia a prueba de bombas. Pero como me recuerda mi queridísima esposa cada vez que escucha mis quejidos, si has sido capaz de aprender inglés a los cuarenta y pico, te veo perfectamente capaz de lograrlo con el Euskera.

A lo mejor va a tener razón esta vez (Como siempre…).

Fortuna audaces iuvat (Eso espero).

domingo, 19 de marzo de 2017

De niña a mujer...


Este viernes después de salir de clase, han bastado unos diez segundos para que me crezca una cana más, y algo dentro de mi cabeza haga click, y me recuerde que las arenas del tiempo nunca se detienen…

- Aitaaa.
- Dime mi tesoro.
- Tengo que decirte algo.
- ¿Qué quiere la niña de mis ojos?
- Quero saber que es lo que mas les gusta a los chicos.
- ¿¿Y eso a qué viene??
- Es que hay un chico en la escuela que me gusta mucho, pero no ma hace caso.
- ¿En serio? (Decir que lo estaba flipando era poco).
- ¿Que puedo hacer para que se fije en mi?
- Pueeess…. Ejem…. Estoooo…. (¡¡¡Socorroooooooo!!!)
- Hmmmm......
- .......

Algunas cosas no cambian a pesar del tiempo transcurrido, será que me siento que me hago viejo, aunque tal vez sea el hecho de ver como una niña va paulatinamente dejando paso a su condición de mujer, algo a lo cual los padres por mucho que queramos aceptarlo, nos va a tocar una veces disfrutar, y otras veces sufrir.

Parece que fue ayer cuando cambiaba los pañales de aquella rubita de culete sonrosado, hasta que un día ves cómo ya empieza a estar en conciliábulos con su madre para irse de tiendas, mientras se pinta las uñas de las manos y los pies. Cuando me quiera dar cuenta, se maquillará y llevará un vestido de tirantes luciendo escote, subida a unos tacones cuando salga de fiesta con las amigas, permanecerás despierto hasta las tantas los fines de semana a la espera de su entrada en casa y la someteré al interrogatorio de rigor acerca de qué es lo que ha hecho y con quién ha estado, mientras afino el oído y el olfato para detectar la voz algo pastosa que funciona mucho mejor que los alcoholímetros de la Guardia Civil.

Peleas crudas las tendré cuando empiece a renquear en los estudios, cuando salga vestida “De esa manera” y “Pintada como una puerta”, o al igual que yo hacía, ponga a todo volumen “Ese ruido”, amén de cuando me traiga a casa a su primer chico, al cual como padre y hombre que soy al fin y al cabo, no podré evitar hacerle un marcaje implacable, mientras con una torva mirada le hago saber que como se pase de listo, le corto las orejas. Pero la niña de mis ojos me tiene bien tomada la medida, y sabe que con uno de sus abrazos bien regado de besos mientas me dice lo mucho que me quiere, va a conseguir que toda mi pétrea fortaleza de padre se desplome como un castillo de naipes a un soplo, la muy jodida… Y en el peor de los casos, siempre va a tener en el futuro (Al igual que ahora, pardiez) a la autora de sus días de su parte incondicionalmente cada vez que haya que hacerme torcer el brazo, de la cual es fideligna copia de hipnótica belleza y parejo temperamento, quedándome yo solo en el otro lado de la trinchera condenado a empezar una y otra vez una guerra que se de antemano que tengo perdida.

Y la amaré y la odiaré a partes iguales, me hará reír con la chispa de su ingenio, me sentiré feliz con sus logros y la tristeza me invadirá cuando la rompan el corazón, viviré días de angustia abrazado al teléfono el día que se vaya con las amigas de fin de semana primero, y con el novio después. Observaré con expectación sus primeros pasos por la vida sin la muleta paternal, y la miraré con orgullo regio cuando se sienta feliz de sus logros… En los cuales habrá una pequeña parte de mí presente.

Mientras yo me miro al espejo y veo como el ejército del general Michelín va paulatinamente conquistando lo que otrora fuera una estupenda tableta de chocolate, o notas cómo las energías y la flexibilidad de antaño transmutan a torpeza y lentitud de hogaño...

Es lo que tiene ver correr delante de ti las arenas del tiempo, sic transit.

Que tengáis felices sueños.

jueves, 9 de marzo de 2017

Idiomas, Emigración y Precariado.



La verdad, es que tengo pelín abandonado el blog.

No puedo negar que mi aterrizaje en España para empezar a trabajar aquí ha sido de todo menos aburrido, entre la salida a la carrera prácticamente que he llevado a cabo de UK y el proceso de volver a adaptarme a la vida en España, me han hecho ver hasta qué punto me sentía ya ni de aquí ni de allí, aunque eso será materia ya para otra entrada.

Hace poco que leí en Internet, un interesante hilo acerca de la última borregada que un político español había escrito en el cual afirmaba que el modelo de bilingüismo se orienta a un sistema económico basado en el precariado profesional para atender turismo y emigrar… La verdad, el chorreo que le cayó a semejante lumbrera en cada comentario fue antológico, amén de que algún que otro FORO también se han hecho eco del asunto, con la consabida indignación ante semejante tomadura de pelo… Ni que decir tiene que semejante elemento ha levantado una buena polvareda con semejante borregada, donde además, sin despeinarse, se queja de la preeminencia que a la hora de aprender lenguas extranjeras tienen a día de hoy idiomas como el inglés, el francés y el alemán, en detrimento de otras lenguas extranjeras.

Vamos, está claro que la gente si aprende inglés, francés o alemán, va a tener unas posibilidades profesionales y a nivel de comunicación, que por ejemplo, con idiomas como el pastún, el aimara o el armenio están a años luz de tenerlos, que quede claro que no es que sean mejores ni peores, pero el español es por ejemplo, un idioma hablado por 500 millones de personas, lengua oficial en las Naciones Unidas y en multitud de organismos internacionales, amén de ser oficial en 22 países y con hablantes en los cinco continentes… querer poner a la misma altura en términos de importancia global al armenio, pues hombre… va a ser que no. La gente se mete a estudiar un idioma (Algo que conlleva años de esfuerzo, tiempo y dinero, no lo olvidemos) en la mayoría de los casos porque lo necesita a efectos profesionales o académicos, porque su abanico de posibilidades con un dominio bilingüe del inglés, francés o alemán se multiplica de forma exponencial, pudiendo acceder a áreas profesionales en las cuales de otra forma es simplemente imposible entrar.

Creo que hasta aquí todos más o menos, hemos deducido en algún momento todo esto anteriormente comentado, pero yo voy a poner mi grano de arena al respecto, eso sí, desde una perspectiva de mosca cojonera…

Siempre se ha dicho que España es un país donde la competencia lingüística de la población con los idiomas extranjeros, ha dejado y deja históricamente mucho que desear, se nos citan como ejemplos a seguir los países del norte de Europa como lugares donde el dominio del inglés lleva ya muchos años enraizado entre la población nativa, mientras que a día de hoy en España se siguen arrastrando índices muy bajos de bilingüismo en idiomas tales como el inglés, el francés o el alemán, pero…

¿Qué pasaría si toda la población española fuera perfectamente bilingüe?

Pues que durante la presente crisis, España se hubiera vaciado literalmente de gente, viendo lo que ofrece el mercado de trabajo español, aquí se iba a quedar su puta madre a tragar mierda por cuatro euros, y claro, luego a ver quién es el que se atreve a repescar a toda esa gente, porque una vez que has probado el vino de Reserva, el vino de tetrabrik no lo quiere ni cristo, que a España a trabajar para un empresario ladrón o aguantar a un encargado latiguero nadie viene. Que el procedimiento de “Ándate con ojo Manolo, que tienes hipoteca e hijos” no sirve para hacerte tragar, o que las horas extras no pagadas las va a meter tu prima la coja. Dicho en corto, no eres manipulable, no se te puede hacer pasar por el aro con la misma facilidad.

En esas condiciones, el desempleo en España sería casi nulo… pero no porque se crearan empleos, sino porque se te hubieran largado todos los parados, y claro, sin gente trabajando como alemanes y cobrando como marroquíes, a ver cómo se mantiene de pié el chiringuito del cual viven tantos golfos, sinvergüenzas y caraduras que llevan toda la vida viviendo a lo grande a costa del Manolo de turno. Un Manolo al que conviene que sepa lo justo para hacer su trabajo pero no más, no sea que le dé un día por pensar y mandarlo todo a tomar por culo.

Si algo tiene bien claro Antxon, es que va a hacer todo lo que esté en su mano para que la niña de sus ojos no sea una Manuela más, y que tenga una abanico profesional lo más amplio posible no ya en España, sino a lo largo y ancho del mundo. Que el día que el empresario ladrón de turno que tanto abunda en la piel de toro, la empiece a tocar los ovarios, le pegue un corte de mangas mientras de menta a su puta madre antes de hacer las maletas y largarse con viento fresco.

Por mis santos cojones que lo voy a hacer.